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viernes, 26 de marzo de 2010

WhenTheSunComesUp - Cap 2

El caminó fue relativamente corto, así lo sentí; no hubo necesidad de audífonos, ver a la gente por la ventana, o sentarme en el fondo del autobús, solo con leer “Me gustas, tienes e-mail? Peter-ec@gmail.com” fue más que suficiente.
Llegué a mi casa y fui directamente a mi habitación.

- Buenas noches –escuché decir a mi madre desde la sala

No me quedo más remedio que regresar a saludarla, no podía permitir una pelea por algo tan sencillo, este día no podía perder su toque. Prendí la lap top y fui en busca de ella.

- Lo… lo siento, buenas noches mamá –dije algo torpe
- Todo bien? Te escuchas algo extraño –dijo mientras doblaba una pestaña para no perder la página del libro que leía
- Si, nada de qué preocuparse. Tu sabes los exámenes me ponen en un modo que ni yo mismo entiendo
- Si estudiaras estarías más tranquilo
- Buena idea, ya me voy –sin disimular en lo más mínimo las ganas que tenía de irme
- Vete pues, así me dejas terminar mi libro –con tono de venganza- pero antes asegúrate de darle de comer a sebastián, de acuerdo?
- De acuerdo

Nuevamente en mi habitación, tecleé la contraseña para iniciar sesión; en ese aspecto soy muy cuidadoso con mis cosas, digo, son mías no? No debo darle a nadie la oportunidad de verlas sin mi consentimiento. Mientras me conectaba al Messenger, fui a alimentar a sebastián que se encontraba en el jardín; no había si quiera había abierto bien la puerta cuando ya estaba recargado sobre mi pierna, se alejó un poco y empezó a caminar en dos patitas, cuando tiene hambre siempre hace eso. Como siempre su traste de comida estaba perdido en algún lugar del jardín y no tenía tiempo de buscarlo, tomé un puño de croquetas y lo deje en el suelo.
Para cuando volví, ya estaba conectado. Saque el papel de mi bolsillo y cuidadosamente lo desdoblé, y letra por letra escribí su dirección y mande la invitación. Mi parte parecía estar completa, qué más podía hacer aparte de esperar?.
Tomé el teléfono y marque a casa de Alex.

- Diga?

Por el tono de voz supuse que era su mamá, así que trate de sonar lo más educado posible. No es que no lo fuera si no que, hay que quedar bien con la mamá de los amigos.

- Buenas noches señora, se encontrará Alejandro?
- Patrick, cierto?
- Sí
- Es imposible que no pueda reconocer tu voz, es muy agradable
- Eh.. gracias señora –dije cortante; deseaba hablar con su hijo, no con ella

Esperé unos segundos hasta que llegó Alex al teléfono.

- Qué onda, pasa algo?
- No nada, pero que no puedo llamarte? Digo si quieres puedo colgar –mientras me recostaba sobre mi cama
- Relájate sentido. Es que no es muy común que llames, por eso se me hizo raro
- No, hehe. Solo que ya no me pude despedir y quería ver cómo te fue en el examen
- Antes de que te diga algo, aunque no te puedo ver, sé que estás sonriendo y hay algo que hiciste y te mueres de ganas por contármelo

Aunque no llevamos mucho tiempo desde que nos conocimos, Alex me conoce mejor que nadie, y se dio cuenta mucho más rápido de lo que me imagine, de cualquier manera no iba a decirle; como dije antes hice algo que no acostumbro a hacer. Además solo conseguí su correo, no hay nada serio como para quemarme con una tontería.
- Claro que no, solo quiero saber cómo te fue, en serio
- Y esperas que te crea? Hahaha pat, pat… pat –dijo sarcásticamente
- Hey! Nada de “pat” ehh, sabes que no me gusta, siento como si yo fuera mi mamá
- Entonces… me vas a decir?
- Está bien

A veces me cuesta entender, el por qué soy tan débil mentalmente. Me cuesta tanto decir no, que me desespera.

- Ok, te escucho –dijo atento
- Lo que pasa es que conocí a una chica
- Y eso es lo que no podías decir?
- Ya ya, no digas nada. Quieres que te cuente o no?
- Sigue pues
- La conocí después del examen
- Es de la escuela?
- No, la conocí en la tienda de discos. No hablé con ella, pero te puedo decir que me tiene cautivado. Conseguí su correo y…
- A ver, a ver… tienes su correo y no hablaste con ella? –interrumpió
- Es difícil de explicar, pero si. Ahora pues estoy esperando a que me acepte y ver que pasa
- Hay Patrick, te encanta complicarte la vida. Si allá en la escuela está el montón de lagartonas atrás atrás de ti.
- Pero es diferente
- Como digas, y cuando me la presentarás
- No te estoy diciendo que no la conozco
- Pero en cuanto lo hagas, debo darle el visto bueno
- Ok yo te digo, y para que veas que no solo por eso te hable. Ahora si me dirás como te fue en el examen?

La plática no se alargó más de unos 40 minutos. Entre discusiones por quien había contestado correctamente la prueba y una que otra pregunta sobre “la misteriosa chica” que había conocido, el hambre se había apoderado de mi.

- En la escuela seguimos no? Muero de hambre y si no bajo pronto, mamá no me servirá la cena
- Ok, entonces te veo mañana, vale? Salúdame a tu mamá y suerte con tu nuevo amor –dijo en tono burlón la última frase
- Hahahaha claro que si doctor corazón. Hahaha cuídate
- Haha igual, bye

Colgué el teléfono y baje a la cocina, desde las escaleras ya podía percibir el aroma de la cena, ese olor que solo la comida casera puede tener. En el comedor ya se encontraba mi padrastro esperando a que le sirvieran su plato; un hombre alto, tez blanca, grandes ojos negros y cejas pobladas, cabello corto, corpulento, si no lo conocieras jurarías que es militar.

- Buenas noches, antho

Se llamaba Anthony, pero demasiado largo para mi, además una abreviación podría dar paso a una relación de mayor confianza.

- Que hay Patrick? –tratando de sonar “juvenil”
- Muero de hambre
- Pues eso está por resolverse –dijo mi madre, poniendo un traste de espagueti en el centro de la mesa
- Me agrada esa voz –dijimos a una voz antho y yo

Mi madre nos sirvió suficiente a cada uno de nosotros y con la radio de fondo, comenzamos la cena; al terminar deje a los amorosos esposos lavando los trastes, era una bonita imagen, compartiendo hasta los momentos más simples; y sin poder evitarlo pete volvió a mi mente, en ese momento pensé como sería mi vida a lado de un hombre.

Volví a mi cuarto, y revise la computadora; nada, aun no me había agregado, o si lo hizo, tarde demasiado abajo y esta noche lo había perdido. Aun era temprano, no pasaba de las 10 de la noche; apague la computadora, tome una cobija y me metí en la cama.

Mirando al techo, sin muchas ganas de dormir, todo tipo de pensamientos venían a mi cabeza, de los cuales en la mayoría estaba presente “la misteriosa chica”. Algo que esa y otras noches me quitó el sueño fue, “… y cuando llegue el momento, ¿cómo explicaré lo que siento a mi madre?” a lo que yo mismo respondía “Patrick! Cuanto tienes de conocerlo?, algunas horas; que sabes de el? Que tiene un tatuaje de jack, deja de pensar tonterías i ponte a dormir” hice caso a mi propio regaño, y lentamente me dormí.

miércoles, 24 de marzo de 2010

WhenTheSunComesUp - Cap 1

Déjame contarte mi historia…


Miércoles… pero que semana, los exámenes en la universidad me traen muerto, a quien se le ocurre hacer los exámenes por la tarde cuando se supone que vamos a clases por la mañana. Un cambio así no me deja estudiar, y eso se verá reflejado en mis calificaciones.

La siesta terminó, la alarma de mi celular sonaba puntualmente al cuarto para las 5, tome una ducha rápida, preparé un lápiz y un borrador, más que suficiente para un examen; la mochila se sentía vacía así que tome una libreta y salí de mi casa.

Noviembre estaba por terminar, y el frio de diciembre se dejaba sentir. El viento que chocaba contra mi rostro, arrancaba una sonrisa de vez en cuando a las personas a mí alrededor, pero estoy acostumbrado a esto, tan igual, tan repetitivo, tan rutinario. Llegué a la parada de autobuses, afortunado que no tuve que esperar mucho tiempo. Como de costumbre al terminar de pagar, me fui hasta el asiento del fondo, es más cómodo y solitario, una buena estrategia para escapar de las pláticas sin sentido de las personas que sienten que todo el mundo desea contarle sus cosas. No han pasado ni 5 minutos desde que subí y comienzo a aburrirme, escuchar música mientras veo a las personas por la ventana hará más entretenido el viaje, después de todo aun quedan 40 minutos perdidos en el olvido; hora de sacar los audífonos.

La universidad no luce como siempre, todos estamos en total sincronía, que farsa la frase “nadie piensa lo mismo”. En este momento todos pensamos en el mismo pequeño gran detalle, pasar los exámenes, y es fácil de darse cuenta. Mientras recorro los pasillos, me voy contagiando de la preocupación que se irradia afuera de los salones, todo es tan gris…

- Patrick! –gritó Alex mientras corría tras de mi

Alex es mi mejor amigo, estoy más que agradecido de haberme encontrado a alguien como él, es difícil para alguien de 17 años como yo estar en una clase donde todos sobrepasan los 18, eso que importa en 4 meses tendré la edad que ellos tienen. De cualquier manera Alex es el mejor amigo que pude haber encontrado, tenga 17, 30 ó 100 años.

- Hey! Qué onda? –me detuve y viré para esperar por el
- Por un momento creí que ya no te alcanzaba –dijo agitado pero con una sonrisa amigable para comenzar la charla- listo para el examen?
- Eso espero, pero listos o no debemos apurarnos antes de que nos dejen afuera –le di un pequeño empujón y corrimos hacia el salón

El examen definitivamente no fue lo que esperaba, estaba demasiado sencillo o quizá había estudiado lo suficiente porque fui de los pocos que terminamos rápido, Alex seguía adentro, con señas, evitando la atención del maestro, le dije que tenía que irme pues aun debía pasar al centro comercial a comprar unas cosas, el asintió con la cabeza y me marché de la universidad.

Las puertas automáticas se abrieron de par en par y pude sentir el aire acondicionado que, sinceramente, no era mejor que el aire fresco de allá afuera; pero era agradable, no me podía quejar. Mientras caminaba sin un rumbo fijo, iba haciendo memoria de que era lo que necesitaba para la casa, sabía que mi mamá me había encargado un par de cosas, pero por estar estudiando no le puse atención. Creo que era comida para sebastián, nuestra mascota, un cachorrito french puddle, blanco, juguetón, y lo peor de todo, mordelón como solo él. Si creo que era eso, como aun no estaba seguro opté por ir a dar una vuelta por la plaza; después de todo salí temprano del examen y tenía tiempo de sobra. Llegue a lo que es para mí la tienda más importante de la ciudad, “Mix Up”, si vas a dejar pasar el tiempo, hazlo viendo discos de música. Entré apresuradamente y me fui directo a la sección de “rock alternativo”; no soy de los que escuchan un rock muy ligero que más que eso, suena popero, ni tampoco un rock pesado, en donde no distingo un golpe de la batería de un grito del vocalista. Y allí estaba yo, revoloteando entre las hileras casi sin fin de discos, esperaba con ansias no encontrar algún disco de mi agrado, porque así no tendría la necesidad de gastar mi dinero. De pronto un chavo poco más alto que yo se acercó a mi lado, fue realmente extraño porque hubo algo en el que me llamó mucho la atención, probablemente fue ese tatuaje de “Jack” en su brazo derecho, supongo que le debió haber dolido un poco, pero se veía muy bien hecho. Pasaron unos segundos hasta que encontré un disco que parecía bueno, en cuanto lo saque de su lugar, esta persona volteó a ver lo que había escogido y miro con curiosidad, volteé a ver su rostro y sonrió, y esa sonrisa llamó muchísimo más mi atención que el tatuaje que había visto anteriormente; me puse nervioso y lo único que pude hacer fue dirigirme a la caja lo más rápido posible.

- Encontró todo lo que buscaba? –preguntó amablemente la cajera
- Sí, creo que si –entregue el dinero lo más rápido que pude y salí del lugar

Justo enfrente de la tienda había un desnivel para que pudieran bajar los carritos del supermercado, y dejaba una pequeña barda donde la gente puede sentarse. Caminé unos metros y me senté sobre aquella barda, abrí el disco sin mucha emoción, creo que inconscientemente me quedé allí solo para verlo de nuevo; repetidamente giraba la cabeza para ver si había ya salido de la tienda; y sin darme cuenta el ya estaba sentado a escasos 30 centímetros de mi. No tenía la menor idea de el por qué, aunque de cierto modo deseé que pasara, no supe que hacer más que continuar abriendo el disco. Sentía su mirada sobre mí, desde siempre he percibido cuando la gente posa sus ojos en mí y muchas veces me ha sacado de aprietos, he de decir. Volteé a verlo y nuevamente me sonrió; su sonrisa era tan perfecta, jamás me había fijado en alguien de este modo, en pocos segundos escaneé su cabello, sus ojos, su nariz, sus labios, me sentía realmente atraído a él. Automáticamente abrí mi mochila, guarde el cd y saqué un lapicero y una hoja que arranque de mi libreta; y comencé a escribir una nota. Una nota que jamás imaginé que podría escribir.

“Me gustas. Tienes e-mail?”

Fue todo lo que escribí, claro y conciso, nada que ver con lo que yo soy. Doblé la hoja en cuatro partes y me quedé allí sin hacer nada, hasta que lentamente acercó su brazo hacia mí y extendió su mano, como queriendo decir “déjame ver”, sin poner mayor resistencia le entregué el papel. Después de terminar de leer la minúscula frase, volvió a extender su mano hacia mí, entendí que ahora necesitaba el lapicero y un tanto nervioso se lo di. Instantes después me regresó la nota, el lapicero y se marchó; aun seguía algo impactado por el momento, deseaba leer su respuesta, pero podía esperar, por el momento lo veía caminar entre las personas. En cuanto lo perdí de vista abrí el papel y allí estaba, había escrito su correo electrónico, sin embargo no escribió otra cosa. Por mi mente pasó “qué diablos haces aquí?”, guardé la nota en mi bolsillo y salí tras él. Caminé, caminé y caminé y no lo encontré. Cansado de buscarlo, me dirigí hacia el supermercado para comprar el alimento de sebastián, y durante el camino, mi mirada no dejaba de tratar de discernir a… “Peter”, por lo que pude deducir tomando en cuenta el correo que había escrito.

Ya con el alimento del pequeño perro, algo decepcionado por no haberlo alcanzado, y a la vez feliz de al menos haberlo conocido, me dirigí a la salida de la plaza. Caminaba por el costado derecho cuando esa sensación se apoderó de mí nuevamente, viré hacia el lado izquierdo y venia el caminando, íbamos en direcciones contrarias; disimuladamente lo vi y una vez más sonrió de la misma manera que la primera vez, vamos! Estaba jugando conmigo? Eso parecía y decidí jugar con él. Me detuve y me hice tonto viendo los televisores en uno de los aparadores de la tienda más cercana que encontré, de reojo noté como caminaba hacia a mí, no pude evitar soltar una sonrisa de nerviosismo, más que nada. Cerré los ojos y suspiré profundo. Para cuando los volví a abrir, ya no estaba, parecía que se había esfumado.

Entre búsquedas y sonrisas el tiempo se había ido, tenía que regresar a mi casa o me metería en serios problemas, ya podía escuchar a mi mamá y mi padrastro cuestionándome donde había estado todo ese tiempo. Subí al autobús me senté un uno de los lugares de hasta adelante, saque la nota de mi bolsillo y la contemplé perdido en la noción vacía del tiempo.